Blog sobre aquellos cuidados que los enfermeros prestan a los pacientes paliativos.
lunes, 23 de noviembre de 2020
Definición y diagnóstico
lunes, 16 de noviembre de 2020
Cuidados paliativos en el enfermo oncológico
lunes, 9 de noviembre de 2020
El SIDA y los cuidados paliativos
El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (comúnmente conocido como SIDA) es una enfermedad humana causada por la infección del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
El SIDA es una enfermedad en la
cual, tras una infección inicial, progresa hacia el fallo del sistema inmune,
provocando la aparición de infecciones y cánceres potencialmente mortales. Afectan
principalmente a los linfocitos T, concretamente el grupo CD4+ cuyo papel es
establecer y maximizar las capacidades defensivas del sistema inmunitario. Tras
una fase aguda primaria, el VIH sobrecarga con esfuerzo a los órganos
linfoides, provocando una severa reducción en la producción de estos
linfocitos. Como consecuencia, el sistema inmune queda debilitado en términos
de defensa, siendo propicio a ser infectado por bacterias, hongos, protistas u
otros virus.
Esta enfermedad presenta varias
dificultades, como pueden ser una evolución impredecible del paciente (con grandes
probabilidades de complicaciones), la discriminación que sufren por parte de la
sociedad, o la presión de carga sobre los agentes de la salud.
En este tipo de enfermedades
también se utilizan los cuidados paliativos, debido al alto grado de gravedad
de los síntomas en ciertos pacientes con SIDA. Se ha comprobado que alivian el
intenso sufrimiento de estos pacientes y de sus familiares. Tienen como fin los
siguientes objetivos (entre otros);
-
Alivio del dolor.
-
Tratamiento de síntomas como las náuseas, la debilidad o la fatiga
-
Apoyo psicológico y apoyo espiritual
-
Ayuda en la preparación para la muerte (en aquellos casos
terminales)
-
Apoyo a las familias y respaldo psicológico
-
Control de la infección
La evolución de esta enfermedad es
muy variable, dado que hay tanto pacientes que no poseen síntomas graves
durante largos períodos de tiempo como pacientes que experimentan períodos de dolencias
agudas o complicaciones frecuentes. Los cuidados paliativos que se prestan a
dichos pacientes procuran encontrar el equilibrio entre el tratamiento agudo y
el control de los síntomas y enfermedades crónicas.
Etapas tras
el diagnóstico del SIDA.
El paciente diagnosticado de SIDA
atraviesa las siguientes etapas durante su enfermedad:
- Etapa temprana; los
pacientes presentan una buena respuesta a la terapia activa con
antivirales y antibióticos, con la capacidad de recuperar las actividades
cotidianas.
- Etapa
progresiva; está determinada por la repetición de
una serie de infecciones oportunistas. Durante esta fase la terapia activa
producirá alguna mejoría en la salud del paciente, pero con una mayor
repercusión en las reacciones indeseables. El paciente puede realizar su
actividad de forma parcial, siempre y cuando no requiera mucho esfuerzo
físico.
- Etapa
o fase avanzada; en la que las infecciones son más
constantes, con la fatiga y la debilidad como síntomas principales. Son
frecuentes las manifestaciones neurológicas como la demencia. Los
tratamientos específicos dejan de ser lo suficientemente útiles y es
necesario la utilización de una terapia sintomática.
- Etapa terminal; los
cuidados van dirigidos a proporcionar el mayor confort posible hasta el momento
de su muerte. Los síntomas más comunes en esta etapa son;
-
Micosis (infecciones causadas por hongos)
-
Disfagia (dificultad para comer)
-
Anorexia, pérdida de peso y anemia
-
Cefaleas
-
Vómitos y náuseas
-
Tos y disnea (dificultad respiratoria)
- Ansiedad y depresión
Dolor.
El dolor que sufren los pacientes de SIDA no es permanente sino
temporal (a diferencia de los pacientes con cáncer), y está asociado a
infecciones. Estas infecciones se tratan enérgicamente, tratando de que el
dolor disminuya. Es común que existan varias fuentes del dolor, por lo que
deben diagnosticarse todas ellas para que puedan ser tratadas.
No obstante, el dolor no es sólo
físico; el dolor psicológico y el miedo a morir son formas de dolor muy
presentes en estos pacientes. El apoyo enfermero en estos casos es tan
importante como el tratamiento del dolor físico.
Náuseas,
vómitos, anorexia y pérdida de peso.
Las náuseas y los vómitos pueden ser provocados por;
- El tratamiento.
- Infecciones en el sistema nervioso central; se utilizan dosis pequeñas de fármacos antidopaminérgicos para paliarlas.
- Infecciones gastrointestinales; los tratamientos antifúngicos mejoran considerablemente la disfagia
Los pacientes en fase avanzada
pueden sufrir pérdidas de peso importantes, incluyendo la pérdida de masa
muscular. Se pueden utilizar antieméticos, estimulantes del apetito o tratamientos
para la diarrea para frenar dichas pérdidas, mas aunque pueden tener algunos
efectos beneficiosos, el pronóstico también puede ser malo.
3. Tos y dificultad respiratoria.
En la mayoría de los países, la
tuberculosis se relaciona directamente con la infección por el VIH ya que puede
presentarse en cualquier fase de la infección por el debilitamiento del sistema
inmune. Cualquier tos que persista durante más de tres semanas después de un
tratamiento con antibiótico debería ser estudiada para descartar la infección
por tuberculosis. Otras causas de la tos que deberían tenerse en cuenta son las
neumonías bacterianas y fúngicas.
4. Malestar, debilidad y fatiga.
La fatiga, la falta de energía y
el malestar son síntomas muy comunes en estos pacientes. Entre el 40 y el 50%
de los enfermos en etapa avanzada califican la fatiga como síntoma doloroso. La
fatiga se puede asociar a los siguientes signos;
- Anemia y malnutrición
- Efectos directos del virus en los sistemas nervioso central y muscular.
- Infecciones secundarias y tumores
- Efectos adversos del tratamiento
- Dolor crónico, insomnio y depresión
5.
Trastornos cerebrales.
El trastorno cerebral asociado al
VIH (con frecuencia llamado demencia) es una afección importante de las etapas
tardías de la enfermedad. Hasta un 15%
de las personas que están en la etapa avanzada desarrollan dicho trastorno cerebral.
Los trastornos cerebrales
asociados al VIH se caracterizan por anomalías en las funciones motrices y
cognitivas que consisten en la disminución de la actividad psicomotora. Los
primeros síntomas incluyen;
-
Apatía
-
Falta de concentración
-
Cambios de humor
-
Trastornos de memoria
Entre los síntomas posteriores
pueden provocar los siguientes síntomas;
-
Desinhibición
-
Agitación
-
Falta de sueño
En las últimas etapas se puede producir;
-
Demencia global
-
Parálisis
- Incontinencia
Cuidados.
Estar a cargo de un paciente de
VIH puede llegar a ser una tarea compleja y desmotivadora. Es vital invertir
mucho tiempo en sus cuidados, más aún si no dispone de su movilidad total o
está encamado. En estos casos requieren atención constante. La comunidad
enfermera deberá;
-
Cambiarle de postura para evitar úlceras por decúbito
-
Ayudarle a ir al servicio o a usar bacinillas de cama
-
Lavarlo y mantenerlo fresco, humedeciendo la piel con una toalla
mojada
- Asearlo y limpiar las sábanas en caso de incontinencias
- Alimentar al paciente
-
Proporcionar compañía al paciente cuando se siente solo, ansioso o
asustado
-
Ayudarle a tomar los medicamentos
-
Limpiar y vendar las llagas y las úlceras
En muchos casos, las familias de
pacientes con SIDA deben aprender el manejo de estos cuidados para poder
prestárselos una vez en casa. El apoyo enfermero es fundamental para su
explicación, proporcionándoles seguridad y compañía.
BIBLIOGRAFÍA:
lunes, 2 de noviembre de 2020
Cuidados paliativos en la demencia
lunes, 26 de octubre de 2020
Cuidados paliativos en pacientes con parkinson
La enfermedad de Parkinson consiste en un trastorno progresivo del propio sistema nervioso que puede llegar a provocar problemas para tragar, moverse y bastante dolor.
Normalmente suele iniciarse con 60 años. Sin embargo, entre el 5% y 10% de las personas con enfermedad de Parkinson contraen una enfermedad de “inicio temprano” que empieza antes de los 50. Por otro lado, aunque se asocie siempre el Parkinson a gente anciana, existe un tipo de Parkinson, el Parkinson juvenil, que aparece antes de los 21 años y se trata de un caso excepcional. Normalmente suele surgir por causa genética, y no es muy común, supone el 0,25% de las personas que padecen la enfermedad de Parkinson.
En las etapas iniciales de la enfermedad de Parkinson, puede que tus brazos no se balanceen cuando caminas y que, incluso el habla se vuelva incomprensible.
Los signos y síntomas de la enfermedad de Parkinson son distintos para cada persona. De primeras, los primeros signos pueden ser leves y pasar desapercibidos, pero con el tiempo aumentan a medida que esta progresa con el tiempo. Se incluyen los siguientes:
- Temblores. Generalmente esto comienza en una extremidad, normalmente en la mano o los dedos.
- Lentitud en los movimientos (bradicinesia). Esto hace que las tareas simples sean difíciles y tardes más en hacerlas.
- Rigidez muscular. La rigidez muscular puede ocurrirte en cualquier zona del cuerpo. Este signo puede ser bastantes dolorosos e incluso limitan tu amplitud de movimiento.
- Alteración de la postura y el equilibrio. Tu postura puede volverse encorvada y además, puedes llegar a tener problemas en el equilibrio.
- Pérdida de los movimientos automáticos. Es muy posible que se reduzca la capacidad para realizar movimientos involuntarios, como parpadear o sonreír.
- Cambios en el habla. Comienzas a hablar más suave, más rápido, e incluso puedes empezar a insultar o dudar antes de hablar.
- Cambios en la escritura. Te suele resultar cada vez más difícil escribir.
Aunque se desconoce la causa o las causas de la enfermedad de Parkinson, aunque varios factores parecen influir, como los siguientes:
Genes. Algunos investigadores han descubierto que ciertas mutaciones genéticas, muy específicas, pueden ser causantes de la enfermedad de Parkinson. Son poco comunes, a menos que muchos miembros de la familia posean esta enfermedad.
Desencadenantes ambientales. La exposición a ciertas toxinas o factores ambientales puede aumentar el riesgo de Parkinson en el futuro, pero se trata de un riesgo relativamente menor.
La edad. Los adultos jóvenes rara vez padecen la enfermedad de Parkinson. Suele comenzar en etapas medias o avanzadas de la vida, y el riesgo de que ocurra aumenta con la edad.
Sexo. Los hombres son más propensos a desarrollar la enfermedad de Parkinson que las mujeres.
La enfermedad de Parkinson a menudo viene acompañada de estos problemas:
- Dificultad para pensar
- Depresión y cambios emocionales.
- Problemas para tragar.
- Problemas para masticar y comer.
- Problemas para dormir y trastornos del sueño.
- Problemas con la vejiga.
- Estreñimiento.
A pesar de que la enfermedad de Parkinson como sabemos no tiene cura, existen medicamentos que podrían mejorar de forma notable los síntomas. A veces, el médico puede sugerir que se le realice una cirugía en determinadas zonas del cerebro y así mejorar los síntomas.
Los cuidados paliativos en pacientes con Parkinson deberán incluir lo siguiente:
De primeras, debe haber una buena comunicación entre el enfermo y el enfermero. Intenten enfocar su atención en palabras claves o establezcan señas con las manos u otros gestos que indiquen las respuestas sí y no a las preguntas. Aunque puede llegar a ser dificultosa, es importante hacer que la persona enferma exprese sus pensamientos y sus ideas en la medida de lo que pueda.
Brindar ayuda para movilizarse. Las personas en la etapa avanzada de Parkinson a menudo necesitan ayuda para moverse y desplazarse de hecho hay que tener presente que una persona puede necesitar ayuda durante ciertas horas y ser totalmente independiente durante otras. Hay que ayudarles según sea necesario.
Brindar ayuda para comer. Las personas que padecen la enfermedad pueden llegar a presentar mayores dificultades al ingerir alimentos o líquidos.
La higiene dental. Con el fin de prevenir problemas dentales serios y el desarrollo de otras enfermedades, la higiene bucal debe ser una parte importante de la rutina diaria.
El uso del inodoro.
El cuidado de la piel.
En el caso de una caída. Los accidentes pueden suceder cuando menos nos lo esperamos. Por ello, es conveniente planificar con anticipación la mejor forma para ayudar a levantar a la persona que se ha caído. Y para ello se debería consultar con un terapeuta físico para que les enseñe las técnicas adecuadas y más seguras.
Cambios en el pensamiento. No todas las personas desarrollan cambios graves en el pensamiento, pero es importante darse cuenta de estos cambios y adaptarse a ellos.
Como material suplementario, le dejamos un pequeño vídeo sobre una persona que padeció Parkinson de forma muy temprana, es decir, lo que se conoce como Parkinson juvenil.
lunes, 19 de octubre de 2020
Cuidados paliativos en pacientes con COVID-19.
Antes de adentrarnos en los cuidados paliativos que se
prestan a los pacientes que sufren esta enfermedad, es necesario conocer sus
síntomas y su forma de transmisión.
El denominado COVID-19 se trata de una enfermedad
infecciosa causada por el virus Sars-CoV-2.
Síntomas;
Sus síntomas se asemejan a los de la gripe, entre los
que destacan la fiebre y tos, la disnea, la mialgia y la fatiga. No obstante,
se pueden llegar a desarrollar patologías muy graves como neumonías, síndromes
de dificultad respiratoria aguda, sepsis y choques sépticos. Presenta una
mortalidad del 3.75% de los infectados (según la OMS). No existe tratamiento
específico; las medidas terapéuticas principales consisten en aliviar los
síntomas y mantener las funciones vitales. Es por ello que los cuidados
paliativos juegan un papel muy importante en el desenlace de esta enfermedad.
Transmisión;
La transmisión de este virus se lleva a cabo mediante
micro gotas de Flugge, pequeñas gotas de secreciones
(saliva, mocos) que se expulsan de forma inadvertida por la boca y la nariz al
realizar funciones tan comunes como pueden ser hablar, estornudar, toser o
espirar. Son expulsadas por un portador, con o sin síntomas, y son captadas por
otro individuo, ya sea de forma directa o indirecta. El contagio ocurre por
medio de su inhalación o por su depósito sobre los objetos y superficies que
rodean al emisor, siendo captados por otros individuos que lo recogen del
ambiente contaminado.
CUIDADOS PALIATIVOS
La enfermedad COVID-19 ha provocado
notables pérdidas en los sistemas de salud, además de generar numerosas
dificultades para las familias, países y economías. Es sabido por todos que la
aparición de este virus ha ocasionado una crisis económica, social, y
principalmente sanitaria debido a la falta de recursos, personal y
conocimientos.
Durante esta pandemia mundial ha aumentado
sustancialmente la solicitud y demanda de ayuda, principalmente del acceso a
cuidados paliativos esenciales. Este tipo de cuidados deben de estar siempre disponibles
para los pacientes que los requieran, principalmente para aquellos sin acceso a
ventiladores y/o a unidades de cuidados intensivos. Se deben incluir
medicamentos para el manejo de los síntomas y para el proceso de sedación en
caso de síntomas refractarios.
La atención integral paliativa es realizada por medio de la valoración consensuada por parte del médico, enfermero, psicólogo y trabajador social, según las prestaciones por nivel de atención en domicilio y/o establecimientos de salud.
Intervenciones que debe desarrollar el equipo de cuidados paliativos a nivel hospitalario en pacientes de COVID-19.
· Asegurar la comunicación con las familias, métodos de
mitigación del sufrimiento, aseguramiento del confort y previsión de las áreas
de derivación del paciente.
·
Adecuar espacios para pacientes con corta expectativa
de vida.
·
Uso de la telemedicina, evitando contagios
innecesarios de personal sanitario.
· Uso racional de elementos escasos, priorizando éstos para la asistencia de pacientes graves.
·
Mantener a los familiares informados acerca del estado
del enfermo.
· Identificar las necesidades específicas
de los enfermos relacionadas con cuestiones funerarias. Se debe colaborar con Trabajo Social.
·
Apoyar al cuidador en los trámites funerarios
(retirada del cuerpo, apoyo psicológico, etc).
· Tras el fallecimiento coordinar con el equipo de cuidados
paliativos el seguimiento telefónico de los cuidadores y/o familiares.
Manejo NO farmacológico de cuidados paliativos de los
síntomas más comunes en un paciente con infección por COVID-19.
El personal sanitario debe;
· Proporcionar apoyo psicosocial y entrenamiento respiratorio para
disminuir la disnea, la ansiedad y el malestar general.
·
Enseñar técnicas de respiración controlada por medio
de posicionamiento, respiración con labios fruncidos, etc.
·
El delirio de los pacientes debe ser tratado por el
personal, a través de una evaluación de los mismos usando instrumentos de
cribado rápido que pueda ser aplicado por el personal sanitario. Posteriormente
se debe ayudar a gestionar la causa detonante del delirio.
·
Garantizar una comunicación y una orientación
efectivas, además de proporcionar tranquilidad a aquellos pacientes
delirantes.
· Garantizar una adecuada iluminación y evitar a
toda costa la movilización de los pacientes.
·
Reconducir al paciente evitando inicialmente las
contenciones físicas.
· Tratar la ansiedad, síntoma potencialmente
secundario a la disnea, al aislamiento, a la soledad, y al miedo a la
muerte.
· Recurrir al uso de tratamientos farmacológicos en casos
graves.
·
Asegurar el confort del paciente.
· Se deben considerar tratamientos complementarios al tratamiento
estándar, como pueden ser ejercicios de relajación y/o interconsulta con salud
mental.
¡Aquí os dejamos una infografía resumiendo toda la información explicada previamente!